Carrocerías UCOT Jonkheere

Carrocerías UCOT Jonkheere es un claro ejemplo de la creatividad y adaptabilidad de las empresas de transporte público en épocas en las que la renovación de la flota no se limitaba únicamente a la disponibilidad de recursos financieros. En aquellos tiempos, era común recurrir a diversos métodos para mantener en funcionamiento los vehículos, como el aprovechamiento de partes de unidades antiguas, la reconstrucción de colectivos obsoletos y la replicación de diseños existentes.

En este contexto, compañías como Onda, Cutcsa, Cotsur, Come, Ucot, Codet, entre otras, se enfrentaban a la necesidad de adaptar y optimizar sus flotas. La UCOT, por ejemplo, llevó a cabo una interesante estrategia a finales de los años 80. Utilizando mecánicas Mercedes Benz, construyó varias carrocerías metálicas que replicaban el diseño de los famosos Jonkheere importados de Bélgica.

El proceso implicaba tomar un chasis de Leyland Worldmaster, similar al utilizado por otras empresas como A.M.de T., C.O.T. Sur y C.O.E.T.C. Luego, se instalaba un motor Mercedes Benz OM 352, y se vestía el conjunto con una carrocería que imitaba de cerca a las que conformaban la mayoría de la flota de la cooperativa en esa época. Sin embargo, las partes delantera y trasera se fabricaban en fibra de vidrio, aprovechando su facilidad de moldeo a partir de una carrocería original.

Es interesante destacar que esta iniciativa de replicar el diseño de los Jonkheere importados de Bélgica no solo mostraba la necesidad de adaptarse a las circunstancias locales, sino también la habilidad de la UCOT para innovar y mantener su flota en funcionamiento. Además, la desaparición de Verheul, la empresa original que exportaba los Jonkheere, después de un incendio en su planta en 1970, contribuyó a que la UCOT pudiera llevar a cabo esta práctica sin mayores inconvenientes, pues la empresa belga ya no estaba en actividad.

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Así, en un rincón lejano de Sudamérica, un grupo de chapistas anónimos llevaba a cabo una tarea ingeniosa, quizás sin conocer completamente el legado de Verheul, pero ciertamente aportando su propia interpretación a la evolución del transporte público en Uruguay.

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