Carrocerías Pablo Simoni

Carrocerías Pablo Simoni es una de las joyas de la industria carrocera uruguaya, destacándose especialmente por su contribución al diseño revolucionario del Banda Oriental en 1970. Su trayectoria inició con la construcción de los primeros autobuses de motor exterior, siguiendo los estándares de la época. Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta etapa es el coche 22 de C.O.P.S.A., un testimonio preservado que ilustra el diseño característico de las carrocerías Pablo Simoni de aquel entonces.

En 1935, la carrocera dio un giro innovador al introducir la carrocería metálica. Este cambio radical se materializó en un autobús revolucionario para la Cooperativa de Ómnibus Línea Bb, hoy conocida como la línea 121. El coche 9 (posteriormente 141 de CUTCSA) presentaba un diseño aerodinámico pionero para la época, con características que luego se convertirían en típicas: perfil redondeado, banderolas en arco bajo, cristalera del pescante posterior en tres planos formando un solo arco, sin banderola, y un frente aerodinámico.

La innovación continuó con la incursión en la construcción de carrocerías metálicas sobre chasis Büssing NAG, adoptando diseños tanto frontales como con motor exterior. Estos modelos destacaban por una cabina de diseño especial, con una puerta de parante recto, perfil en S itálica y una pequeña banderola ajustada al contorno de la puerta. El frente presentaba una inclinación notable hacia atrás, un rasgo característico de Simoni.

Sin embargo, la verdadera revolución de Simoni llegaría con la influencia del General Motors (GM). A partir de este momento, sus diseños buscarían emular al GM, dando paso a una serie de experimentos y aproximaciones al icónico modelo G.M.C.TDH. El primer intento se realizó sobre un chasis Leyland Tiger OPS-1 en 1948 (coche 550 de CUTCSA), mostrando similitudes con el GM, aunque con detalles que denotaban su construcción artesanal. Le siguieron tres coches sobre chasis Leyland LOPSU-1, marcando los números 180, 192 y 196 de CUTCSA. Estos vehículos mostraban un progresivo acercamiento al diseño del GM, aunque con detalles rústicos y grotescos en ciertas partes.

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El impacto visual de Simoni se consolidó cuando, debido a un choque en 1954, el coche G.M.C. Nro. 653 requirió una reconstrucción total. Pablo Simoni, entonces jefe de talleres de CUTCSA, aprovechó la oportunidad para copiar pieza por pieza la carrocería del GM y construir modelos sobre chasis Leyland Worldmaster LERT2. Aunque externamente similar al GM, presentaba sutiles diferencias que lo distinguían, como ventiladores frontales, la cantidad de ventanillas, la forma de las lunetas y las puertas características de Simoni.

El proceso evolutivo continuó con la introducción de modelos de 40 asientos, con puertas dobles en el centro. Innovaciones como el ventilador frontal en forma de escudo, puertas de nuevo diseño que recordaban al famoso trolebús Alfa Romeo de la AMDET y la reubicación de las lunetas hacia la cintura de la carrocería caracterizaron estos nuevos diseños.

Los trabajos posteriores incorporaron mejoras como parabrisas más grandes y nuevas luminarias, manteniendo la esencia de los modelos anteriores. La saga de Simoni continuó utilizando piezas de los coches Mack y GMC de AMDET, aunque estos ya se consideran dentro del ámbito de Carrocerías C.U.T.C.S.A.

La historia de Carrocerías Pablo Simoni no solo es un testimonio de la evolución de la industria carrocera uruguaya, sino también un ejemplo de la capacidad innovadora y adaptativa de los pioneros de este sector en el país. Su legado perdura en la memoria de los aficionados y en los vehículos históricos que han sido preservados como testimonios de una era dorada de la movilidad uruguaya.

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