Carrocerías Los Domínguez

En el panorama del transporte público uruguayo, hay nombres que resuenan no solo por su contribución funcional, sino por la impronta estilística que dejaron en la memoria colectiva. Uno de estos nombres es Carrocerías Los Domínguez, una firma cuyas creaciones, aunque no abundantes, se destacaron por su distintivo sello de distinción y creatividad.

En este extenso recorrido, exploraremos en detalle la evolución y la singularidad de los trabajos realizados por Los Domínguez en la transformación de viejos coches de plataforma, marcando un capítulo fascinante en la historia del transporte terrestre uruguayo.

El Arte del Recarrozado:

La historia de Carrocerías Los Domínguez se inicia con la habilidad de transformar viejos coches de plataforma en creaciones que trascienden la mera funcionalidad. Uno de los primeros ejemplos, el coche 236, ilustra cómo la firma no solo seguía patrones estéticos de la época, con plataforma y cristalera, sino que introducía detalles únicos, como banderolas con burlete de goma y bordes redondeados. Este toque distintivo ya anunciaba la filosofía de Los Domínguez: la búsqueda de la singularidad en cada obra.

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La Era de Leyland Master:

Con el tiempo, la firma expandió su repertorio al incursionar en la construcción de carrocerías para chasis Leyland Master. Estos vehículos, con parabrisas hundido y banderolas de puntas redondeadas, se convertirían en el lienzo sobre el cual Los Domínguez plasmarían su creatividad. La curiosa trasera, reminiscente de los microómnibus contemporáneos, se sumaba a la estampa inconfundible de la marca. Algunas de las unidades destacadas, como los coches 94, 114, 409 y 421, llevaban consigo el legado de la transformación.

De la Plataforma a la Creatividad Desbordante:

No limitándose a la transformación de coches de plataforma, Los Domínguez se aventuraron en la construcción de modelos más elaborados. El coche 3 para la C.I.T.A. es un testimonio de esta transición, presentando una trasera que evocaba la apertura de coches abiertos, aunque cerrado en su estructura. La creatividad no tenía límites para Los Domínguez, y este enfoque innovador les valió reconocimiento en la escena del transporte uruguayo.

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La Metamorfosis del Büssing Nag:

Uno de los hitos más singulares en la historia de Los Domínguez fue la transformación completa del coche 366 de C.U.T.C.S.A. Este antiguo Büssing Nag vio su chasis reemplazado por un Leyland Tiger, conservando su antigua carrocería Simoni. La trasera, una pieza única en su especie, revela la destreza técnica y la audacia creativa de Los Domínguez. El frente, con su media cabina y reminiscencias del diseño Jonkheere, destacaba la originalidad de la firma.

El Legado de Leyland Master en C.U.T.C.S.A.:

Todos los trabajos de Carrocerías Los Domínguez sobre chasis Leyland Master, incluyendo el coche 5 de C.U.T.C.S.A., dejaron una marca distintiva en la flota de ómnibus de la época. La madera aún presente en los bastidores de construcción reflejaba una etapa en la que la industria nacional experimentaba con nuevas formas y materiales. La aleta semitriangular, los ventiletes y la estampa frontal característica contribuyeron a forjar la identidad de estos modelos.

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La Evolución Estilística:

A medida que avanzaba la línea temporal, los diseños de Los Domínguez evolucionaron hacia formas más acabadas y cuadradas. El coche 45, 91, 712 y 772 marcaban una nueva etapa, con parabrisas más altos y una careta frontal peculiar en metal pulido. El detalle del parabrisas izquierdo con ventilete rebatible se convirtió en una firma estilística. El destino incluido en un compartimiento saliente y la ventanilla del conductor tripartida subrayaban la atención al detalle de la firma.

La Transición a Modelos Cuadrados:

La transición a modelos más cuadrados marcó otra fase en la evolución de Carrocerías Los Domínguez. El frente del coche 67, 349 y 402 mantenía la esencia, pero la careta con "dientes" en metal pulido introducía un elemento distintivo. La cintura más baja y el techo más alto ofrecían una estampa más robusta. La influencia de los trolebuses Ansaldo de A.M.DET. se dejaba ver en las lunetas, y la ventanilla del conductor, grande y tripartida, añadía un toque de modernidad. El incendio y posterior reconstrucción del coche 402, con elementos del estilo Banda Oriental, demostraba la versatilidad y la adaptabilidad de Los Domínguez frente a desafíos inesperados.

El Toque Jonkheere y el Desafío de Reformas:

Los modelos 341 y 451 presentaban una estética cuadrada con un saliente en la trasera, recordando los coches Jonkheere de U.C.O.T. o C.O.E.T.C. La canaleta del agua en posición elevada y la aleta, a pesar de su altura, con la mitad superior en metal calado, añadían elementos estilísticos distintivos. Aunque ambos coches compartían la esencia, las lunetas diferían, evidenciando la atención a los detalles por parte de Los Domínguez. La reforma de carrocerías de ómnibus ingleses, como Leyland Olympic y Saunders Roe, añadió otro nivel de complejidad y creatividad al portafolio de la firma.

El Desafío de la Confirmación:

Algunos trabajos, como el coche 78 de CUTCSA, y posiblemente el antiguo coche 1 de la E.O.S.A., todavía suscitan interrogantes y desafíos para los historiadores del transporte. La falta de confirmación visual deja un espacio en blanco en la narrativa de Los Domínguez. La única foto conocida del coche 78, lamentablemente, muestra el estado después de un incidente en el cruce de la Ruta 11 y la vía férrea en Santa Rosa, privándonos de detalles visuales sobre su apariencia original. La búsqueda de más información visual o datos fidedignos sobre estos vehículos añadiría una capa adicional a la rica historia de Carrocerías Los Domínguez.

Conclusión:

En retrospectiva, la contribución de Carrocerías Los Domínguez al paisaje del transporte público uruguayo va más allá de la mera funcionalidad de sus creaciones. La firma se erige como una vanguardia creativa que dejó una huella indeleble en la estética de los ómnibus de la época. Desde la transformación de plataformas hasta la innovación en modelos cuadrados, Los Domínguez demostraron una capacidad única para fusionar la funcionalidad con la creatividad. El desafío actual radica en seguir explorando archivos y testimonios para reconstruir con precisión visual y narrativa la historia completa de estos icónicos vehículos. La huella de Carrocerías Los Domínguez perdura en la memoria colectiva y en cada rincón de la historia del transporte público uruguayo.

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