Carrocerías La Unión de Casas y Valls

En los albores de la industria del carrozado, Carrocerías La Unión de Casas y Valls se erigió como una fábrica pionera que dejó una huella indeleble en la historia de la construcción de ómnibus. Desde sus inicios, esta fábrica se distinguió por su enfoque distintivo, creando una firma reconocida por su calidad y uniformidad en el diseño.

La historia de La Unión comenzó con el carrozado de chasis de camión naftero, una práctica común en los primeros días de la industria. Sin embargo, evolucionaron rápidamente para especializarse en chasis de ómnibus, adoptando inicialmente la firma completa "La Unión de Casas y Valls". Posteriormente, el nombre se simplificó a "La Unión" o simplemente "Unión".

Lo más llamativo de La Unión es que todos sus trabajos compartían un patrón de diseño único, lo que les confería una identidad distintiva. Los coches carrocería La Unión, especialmente los frontales o de media cabina, presentaban una plataforma en arco de medio punto integral, banderolas en arco con bordes redondeados y una cabina en arco con un parante inclinado hacia atrás. El parabrisas, con su diseño particular de vidrio entero y batiente, era más reducido que en otros modelos contemporáneos.

Esta fábrica, una de las más prolíficas en términos de cantidad de vehículos construidos, llevó a cabo trabajos en una variedad de chasis, incluyendo A.E.C, Leyland, Büssing Nag, Volvo y Mercedes Benz. Aunque estos vehículos compartían un aspecto similar, las diferencias en sus cabinas se ajustaban a la posición del eje delantero de cada chasis, siendo los chasis Volvo y Mercedes Benz menos frecuentes. Incluso los chasis Leyland TOPS1 fueron carrozados en gran cantidad por La Unión.

Mira tambiénCarrocerías C.O.M.E.

El advenimiento del chasis A.E.C. MKIII Super marcó un hito en la construcción de ómnibus cerrados, y los trabajos de La Unión se destacaron por sus lunetas con un diseño distintivo, similar al estilo de los vehículos GMC. Los parabrisas también presentaban un diseño particular, inclinados hacia atrás con un borde saliente, y las típicas puertas de cuatro hojas de la época.

A pesar de su calidad y creatividad, la producción de La Unión cesó durante la década de los cincuenta. Aunque solo quedan recuerdos y algunas fotografías, su legado perdura en la memoria de aquellos que alguna vez viajaron en sus vehículos únicos y distintivos. La Unión de Casas y Valls dejó una marca imborrable en la historia del transporte, siendo recordada como una fábrica que elevó los estándares de la carrocería de ómnibus en Uruguay.

Mira tambiénCarrocerías C.O.P.S.A.

Subir

Utilizamos cookies Más información